RECORDÓ EL EPISODIO DE LA CARTA QUE PUBLICÓ SU PRODUCTOR
Fue en el almuerzo de hoy, cuando Mirtha Legrand a solas con Jorge Rial, recordó el reciente episodio de la carta de su productor, Carlos Rottemberg en el diario La Nación, en la que hablaba de los famosos y la opinión política. “Confieso que me duele, y mucho, porque ha sido una relación familiar”, comentó Chiquita.
“Daniel (Tinayre) se lo hubiese recriminado y no sé si no hubiese roto relaciones”, aseguró. “Pero le molesta mucho cuando digo algo que molesta al gobierno. Nunca leyó La Nación, es más, despotricaba de ese periódico. Me llamó la atención. Porque el texto lo dejó en mi computadora, pero nunca creí que lo iba a publicar”, dijo Mirtha.“Pero él dice que usted es como su mamá, y que a su madre le diría estas cosas”, agregó Rial. “Si, pero yo no soy su madre. Y hace poco en una comida le dije, yo no soy tu madre y tampoco quiero que seas mi hijo”, confesó Legrand. “Además me dolió mucho que dijese que no mira esta programa porque no le gustan los invitados. Eso me molestó”, concluyó la anfitriona de los mediodías.
FUENTE_puroshow.com
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7.12.09
Palabras de un "sabio" entendedor político Jorge R. (jaajajaja)
"LO DE CARLOS ROTTEMBERG Y SU CARTA ABIERTA, ME PARECIÓ UN ACTO DE COBARDIA, TENDRÍA QUE RENUNCIAR SI NO LE GUSTA LO QUE USTED HACE".
Se ñor Director:
En estas horas simultáneamente he oído a populares figuras de la televisión hacer comentarios sobre el tema inseguridad, mientras intentaba concentrarme en la lectura de ¡Qué desastre la TV!, un nuevo libro sobre el medio que lleva la firma de los periodistas Carlos Ulanovsky y Pablo Sirvén.
Si bien hay destacables realizaciones en el período que se describe (1999/2009), impresiona, con el ejemplar en la mano, la sucesión de títulos, horas de emisión y contenidos que ha volcado en estos 10 últimos años la televisión argentina apuntando a la degradación del ser humano en su faz intelectual, moral y cultural.
Una cosa es apelar a la memoria para acordarse de un programa y otra verlos en papel y todos juntos: no hay dudas de que, también desde la TV, demasiadas personas participamos, de manera directa o indirecta, para anidar valores subvertidos en las mentes de chicos de seis años, en 1999, sin posibilidades de contención.
Son los mismos que hoy son utilizados por otros adultos, a los 14 o 16 años, para fines delictivos.
No tiene objeto que se les responda a importantes comunicadores, que se han sabido ganar su espacio por prepotencia de trabajo y capacidad, desde la crítica por su pasar económico o por las marcas de los autos de que son propietarios, pero menos sentido tiene que esas mismas influyentes personalidades, con autoridad suficiente y horas de pantalla que utilizan para agigantar valores impertinentes, no se permitan mirar para sus adentros y reconocer que también colaboraron desde su labor para que estemos ubicados como país en el lugar que ahora desdeñan.
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